El mito de un «Azov nazi» es, quizás, la acusación más común difundida por la propaganda rusa contra la unidad. El Batallón Azov comenzó como una unidad de voluntarios. En 2014, en medio del caos y el ataque sorpresa de la Federación Rusa, los criterios de selección no estaban regulados ni eran estrictos. Azov aceptaba a cualquiera que estuviera dispuesto a defender el país con las armas. En este contexto, algunas personas con posturas políticas y visiones del mundo radicales se unieron a Azov, lo que más tarde serviría de base para mitos como «batallón Azov nazis». A medida que Azov avanzó en su desarrollo y disciplina, estas personas fueron expulsadas de la unidad, ya que cualquier forma de discriminación, incitación al odio, ideología nazi o cualquier otra forma de chauvinismo era inaceptable para Azov. Es importante señalar que estas personas, cuyas posturas resultaban incompatibles con la unidad, no cometieron delitos contra nadie en ningún momento.