AZOV CONTRA FAKE

La propaganda rusa tiene una fuerte influencia en todo el mundo y, por desgracia, Estados Unidos no es una excepción. Para Washington, la propaganda rusa es desde hace tiempo una cuestión de seguridad interna. Respaldado por un gran capital financiero, Moscú difunde narrativas prorrusas a través de noticias falsas, sobornos a periodistas y líderes de opinión, sus propios medios de comunicación en inglés, bots y perfiles públicos falsos en redes sociales, y muchas otras formas híbridas de propaganda.
Por ejemplo, en 2023 CNN afirmó que, según informes de los servicios de inteligencia estadounidense, el Servicio Federal de Seguridad de Rusia difunde sistemáticamente narrativas antiucranianas y pro-Kremlin a través de contactos privados entre agentes rusos y altos funcionarios de EE. UU. En 2016, Estados Unidos acusó al gobierno ruso de interferir en las elecciones presidenciales. 

Los rusos utilizan activamente bots, grupos en redes sociales, perfiles públicos y publicidad (especialmente en Facebook, Twitter e Instagram) para difundir mensajes controvertidos que fomentan la división en la sociedad estadounidense. Los medios de comunicación de EE. UU. han informado reiteradamente sobre esta estrategia. Los bots y las cuentas falsas publican comentarios y publicaciones provocadoras sobre cuestiones sociales y políticas sin adoptar una postura definida. Algunos pueden respaldar un punto de vista, mientras que otros promueven la posición opuesta. Los temas que abordan estos bots y perfiles públicos rusos incluyen principalmente cuestiones raciales, LGBT, inmigración y derecho a portar armas. Además de polarizar a la sociedad estadounidense y aumentar la tensión en torno a ciertos temas, estas cuentas también pueden utilizarse para manipular directamente la opinión pública e influir en los resultados electorales. Los propietarios de estas cuentas falsas pueden publicar determinados contenidos y, al analizar las interacciones —como «me gusta», comentarios o visualizaciones—, recopilar información sobre usuarios reales de Facebook en EE. UU., incluidos posibles votantes. Estos datos pueden emplearse para crear bases de datos destinadas a la publicidad dirigida, lo que permite mostrar anuncios alineados con las inclinaciones políticas de cada usuario. Se estima que la interacción con estas publicaciones ha alcanzado millones de reacciones, comentarios y «me gusta».
En Estados Unidos, la propaganda rusa sobre Ucrania se ha intensificado drásticamente desde la invasión a gran escala de Moscú en febrero de 2022. Los grupos de influencia rusa en EE. UU. promueven la idea de que Rusia es invencible y que, para alcanzar la paz, es necesario retomar las negociaciones, argumentando que el costo de la guerra es demasiado alto para los ciudadanos estadounidenses. 

En este contexto, el ejército ucraniano, que contiene la agresión rusa y libera territorios ocupados, se ha convertido en un blanco prioritario de la manipulación rusa.
Uno de los principales objetivos de la guerra a gran escala, según el presidente ruso Vladimir Putin, era la supuesta necesidad de «desnazificar» Ucrania. Afirmó que los neonazis habían tomado el poder en el país, un relato que la maquinaria propagandística rusa adoptó de inmediato. Esta narrativa no fue elegida al azar: 

→ El uso del término «desnazificación» evoca el papel de la URSS en la derrota del nazismo en la Segunda Guerra Mundial, generando la impresión de que Rusia tiene una justificación histórica en su guerra contra Ucrania. 
→ Rusia emplea esta narrativa para demonizar al gobierno y las fuerzas armadas de Ucrania, fortalecer su movilización interna y debilitar el apoyo a Ucrania en las sociedades occidentales. 
→ La «desnazificación» sirve de pretexto para la intervención militar, presentada como una necesidad moral. 
→ Rusia manipula la compleja historia de los movimientos nacionalistas ucranianos durante la Segunda Guerra Mundial, que lucharon contra el dominio soviético por la independencia de Ucrania de la URSS. 

Debido a la alta motivación y la preparación profesional de sus combatientes, la unidad Azov se ha convertido en un objetivo central de la propaganda rusa. 

El Batallón Azov se fundó en 2014 en respuesta a la invasión militar rusa en el este de Ucrania. Esta unidad de voluntarios aceptaba a cualquier persona dispuesta y capacitada para defender a los ucranianos y la integridad territorial del país. En octubre de 2014, Andriy Biletsky, una figura controvertida y primer comandante de Azov, dejó la unidad y se dedicó a la política. Desde entonces, Azov ha evolucionado significativamente, alejándose de influencias subculturales e incorporando estándares profesionales de la OTAN en la formación de sus combatientes.
Desde hace 8 años, Azov lucha en el este de Ucrania, participando en operaciones tanto defensivas como ofensivas. En 2022, sus combatientes defendieron con abnegación Mariúpol, que estaba rodeada por tropas rusas, a pesar de la abrumadora superioridad enemiga en efectivos y equipamiento militar. Tras la orden del Estado Mayor de Ucrania de deponer las armas, toda la guarnición de Mariúpol, incluido Azov, cayó en cautiverio ruso.
ESTE ES UN ANÁLISIS DETALLADO DE LOS PRINCIPALES MITOS SOBRE AZOV, ACOMPAÑADO DE UNA ARGUMENTACIÓN SÓLIDA QUE LOS REFUTA.
MITO 1:
Los combatientes de la brigada Azov tienen posturas xenófobas, racistas y sexistas
MITO 2:
Los combatientes de la brigada Azov tienen posturas antisemitas
MITO 3:
Desde 2014, los combatientes de la brigada Azov han perseguido a los civiles rusohablantes en los territorios ocupados de las regiones de Donetsk y Lugansk
MITO 4:
El símbolo Azov tiene connotaciones neonazis
MITO 5:
Los combatientes de Azov: nazis
MITO 6:
Los combatientes de Azov se tatúan runas porque son nazis
MITO 7:
En el mundo occidental, Azov ha sido reconocido como una organización terrorista
MITO 8:
Los combatientes de Azov han cometido crímenes de guerra contra civiles y prisioneros de guerra
MITO 9:
Azov es una organización paramilitar fuera del control de las autoridades ucranianas