Uno de los principales objetivos de la guerra a gran escala, según el presidente ruso Vladimir Putin, era la supuesta necesidad de «desnazificar» Ucrania. Afirmó que los neonazis habían tomado el poder en el país, un relato que la maquinaria propagandística rusa adoptó de inmediato. Esta narrativa no fue elegida al azar:
→ El uso del término «desnazificación» evoca el papel de la URSS en la derrota del nazismo en la Segunda Guerra Mundial, generando la impresión de que Rusia tiene una justificación histórica en su guerra contra Ucrania.
→ Rusia emplea esta narrativa para demonizar al gobierno y las fuerzas armadas de Ucrania, fortalecer su movilización interna y debilitar el apoyo a Ucrania en las sociedades occidentales.
→ La «desnazificación» sirve de pretexto para la intervención militar, presentada como una necesidad moral.
→ Rusia manipula la compleja historia de los movimientos nacionalistas ucranianos durante la Segunda Guerra Mundial, que lucharon contra el dominio soviético por la independencia de Ucrania de la URSS.
Debido a la alta motivación y la preparación profesional de sus combatientes, la unidad Azov se ha convertido en un objetivo central de la propaganda rusa.
El Batallón Azov se fundó en 2014 en respuesta a la invasión militar rusa en el este de Ucrania. Esta unidad de voluntarios aceptaba a cualquier persona dispuesta y capacitada para defender a los ucranianos y la integridad territorial del país. En octubre de 2014, Andriy Biletsky, una figura controvertida y primer comandante de Azov, dejó la unidad y se dedicó a la política. Desde entonces, Azov ha evolucionado significativamente, alejándose de influencias subculturales e incorporando estándares profesionales de la OTAN en la formación de sus combatientes.
→ El uso del término «desnazificación» evoca el papel de la URSS en la derrota del nazismo en la Segunda Guerra Mundial, generando la impresión de que Rusia tiene una justificación histórica en su guerra contra Ucrania.
→ Rusia emplea esta narrativa para demonizar al gobierno y las fuerzas armadas de Ucrania, fortalecer su movilización interna y debilitar el apoyo a Ucrania en las sociedades occidentales.
→ La «desnazificación» sirve de pretexto para la intervención militar, presentada como una necesidad moral.
→ Rusia manipula la compleja historia de los movimientos nacionalistas ucranianos durante la Segunda Guerra Mundial, que lucharon contra el dominio soviético por la independencia de Ucrania de la URSS.
Debido a la alta motivación y la preparación profesional de sus combatientes, la unidad Azov se ha convertido en un objetivo central de la propaganda rusa.
El Batallón Azov se fundó en 2014 en respuesta a la invasión militar rusa en el este de Ucrania. Esta unidad de voluntarios aceptaba a cualquier persona dispuesta y capacitada para defender a los ucranianos y la integridad territorial del país. En octubre de 2014, Andriy Biletsky, una figura controvertida y primer comandante de Azov, dejó la unidad y se dedicó a la política. Desde entonces, Azov ha evolucionado significativamente, alejándose de influencias subculturales e incorporando estándares profesionales de la OTAN en la formación de sus combatientes.
Desde hace 8 años, Azov lucha en el este de Ucrania, participando en operaciones tanto defensivas como ofensivas. En 2022, sus combatientes defendieron con abnegación Mariúpol, que estaba rodeada por tropas rusas, a pesar de la abrumadora superioridad enemiga en efectivos y equipamiento militar. Tras la orden del Estado Mayor de Ucrania de deponer las armas, toda la guarnición de Mariúpol, incluido Azov, cayó en cautiverio ruso.